enero 18, 2005

Desde en medio del desorden...

En medio de pilas y pilas de desorden (un desorden bastante organizado, por lo demás) y con la cabeza siendo martillada por los ruidos que alúgn esquizofrénico le saca a una batería, tecleo y tecleo, intentando sacar alguna coherencia que me guiñe un ojo desde la pantalla...
..pero no resulta.

...y ya empezó otro año, y aún tomando en cuenta todos los buenos deseos que la gente me dio el 1 de enero, aún tomando en cuenta todos esos papelitos con un "que este año todo sea mejor para tí" que me entregaron con aire soñador, la cosa sigue igual... bien, cambiemos el número de año, pero dejémos de dar buenas vibras que sabemos no llegarán... a final de cuentas, el año nuevo no es más que un cambio de día común y corriente pero con un nombre bonito y una recepción llena de fanfarrias y clichés, no?

Y aquí estoy, disfrutando de las tan esperadas vacaciones... vacaciones que en realidad me duraron dos días, pues mi madre explotadora puso a esta pobre pergenia a trabajr con ella de inmediato, sin tomar en cuenta su agotamiento mental luego de tan arduo y esforzado año escolar... abogo a mi favor, pero ella es muy buena para alegar en mi contra.

Todos los cambios que sentí que vendrían, vinieron... El problema quizás estuvo en no especificar qué cambios quería, pues las cosas que se tornaron de otros colores, no escogieron precisamente los tonos más agradables.

(Adjudicándole la responsabilidad al nuevo año, ya que tanto que le pidieron el pobrecito), el 2005 igual vino con sus cosas agradables... El César y su homosexual sensibilidad inmadura pero deliciosa, el Plipper´s y su senil buena onda, El Tato y su asquerosa personalidad llamativa...(hacia el tengo sentimiento de amor/franco puro, profundo, sincero e insólito odio... ), el Gaddu y su teatro de lo absurdo (curioso cariño que le tengo al hombre)... y lo mejor de todo, es que se me ha permitido toparme con la emilia de antes, esa de la época en que me juntaba con Los monos...

Haciendo una crítica instrospección, me he podido dar cuenta que estoy tan llena de mierda como simepre... la diferencia está en que he tirado montones de flores sobre esa mierda, así que se ve un poco más.... primaveral...

...y estoy tirando ideas que parecen coherentes, pero que en el fondo son totalmente inconexas... así que dejo de rayar la papa hasta que reúna las condiciones necesarias para hacer un verdadero autoanálisis...

(pues estas líneas no son más que el producto de unas ganas horrendas de escribir sumnadas a una cabeza increíblemente en blanco)

Noche (narración)

El cepillo desenreda cada una de las hebras de mi cabello, que luce mas rubio y brillante que nunca... el arco de mis cejas esta perfectamente delineado, y mis lentes de contacto resaltan mi mirada en un verde felino...

todo es tan brillante, tan perfecto, como lo había soñado desde la infancia... "como una estrella de cine"..... ja... es todo tan brillante pero tan irreal, tan falso, nada brilla por una luz propia. Dudo que mi madre se sintiera orgullosa de mi presente, así que no puedo si no alegrarme levemente de que no haya vivido para verlo... por otra parte, a mi padre se lo escondí mucho tiempo, pero el momento en que llego a golpear mi puerta fue inevitable... como olvidar aquel día, metida en el vestido azul parecía casi una princesa, me disponía a salir con la mas reluciente de las sonrisas, pero de pronto, el estaba ahí...me miro de pies a cabeza, primero con extrañeza, luego con impresión, mas tarde con repugnancia. Mis brazos colgaban inertes a los lados de las caderas, incapaces de hacer ademanes para hacerle pasar o para cerrar la puerta. Con la cabeza le hice un gesto, mientras mis piernas me movían a un lado para darle espacio a la entrada. No dio mas de tres pasos dentro del departamento, con una mirada escrutadora que no dejaba escapar nada, ni si quiera la foto de José que colgaba en el pasillo. Mientras cerraba la puerta, pude sentir su asco hacia mi, y me avergoncé de darle tal decepción...definitivamente no era aquello lo que el esperaba para mi...ni el ni nadie, ni siquiera yo... hubiese preferido que nunca llegara a dar con mi dirección, pero ya nada se podía hacer, solo atinar a ofrecerle una taza de café, escondiéndome tras la hipocresía...quizás escudar la incomodidad de la situación en un cuadro de visita "normal" fuera aceptable. Tome aire y me di la vuelta, pero antes de poder siquiera abrir los labios su puño se asentó justo en el tabique de mi nariz. Primero mi nuca chocó contra la puerta, luego caí de bruces al suelo. Pude ver lo patético que el esmalte rojo se veía sobre mi uña quebrada, y oí la voz lejana de mi padre que gritaba "animal! Energúmeno!! Deberías esconder la cara, me avergüenzas, eres una asquerosidad.. Yo no he engendrado a esta mierda!! Eres como una puta barata!!"... sus palabras me dolían mas que el choque de sus zapatos contra mis muslos. La golpiza no cesó si no hasta una hora después, cuando vi que se retiraba de mi departamento con el peso de la vergüenza en la espalda. Había sangre por todos lados, sin embargo nada me dolía mas que la dignidad... me senté en un rincón y llore toda la noche, sin poder lucir mi vestido azul...

una lagrima amenaza con asomar, y cierro los ojos para retenerla. Encrespo las pestañas y aplico rimel... el delineador se desliza por los bordes de mis labios mientras pienso que nada puede arruinar mi noche, menos un recuerdo. Compruebo que los sostenes estén firmes sobre los senos, y que la minifalda blanca cubra solo lo necesario. Me calzo los tacones dorados "como una estrella", pienso.

Tomo mi cartera y meto el cosmetiquero y mis documentos. Cierro la chapa del departamento con doble vuelta de la llave, y dejo que los tacos me arrastren hasta el ascensor. Mientras pulso el botón "primer piso", me miro en el reflejo una vez mas... parezco una reina, una reina nocturna... y nada arruinara mi noche, como que me llamo Jorge Silva.