diciembre 16, 2004

Aika

"...por qué me llama y considera su padre, hijita?..."

Hace ya más de un año, en un foro de poseros esquizofrénicos aburridos, me topé con un sujeto de calvo cráneo al que jamás pensé llegaría a querer tanto...

De alguna forma llegó a ser mi padre... la cosa comenzó como un jueguito estúpido, pero con el tiempo esta relación se consolidó, y quedó así, casi tan familiar como casi cualquier relación padre e hija.

Desde que comenzamos a hablar te tomé un cariño especial y lo sabes... Alguna vez creí que jamás llegaría a comprender el por qué me caías tan bien, dado que evidentemente somos diferentes... y mucho... Mientras yo me deshago en lágrimas, o en gritos, o en carcajadas, tú te limitas a mantener la cabeza fría y calcular cada punto de la situación... mientras yo le veo el lado bueno a todo el mundo, tú analizas y descartas facilmente a las personas... cómo era posible que a quien yo llamara mi padre, fuera un ser tan...así? ... de hecho aún no lo comprendo, pero hay días en los que tengo la sensación de que llegaré a hacerlo.

Dentro de nuestras diferencias, nunca llegaremos a ser un "igual" como tal... por mucho que conversemos, nuestros años y experiencia que llevamos de diferencia se notan... Por mucho que me digas que soy madura, ambos sabemos que en el fondo soy una niñita que corro a acusar contigo a los amiguitos que me mancharon el vestidito con barro... Y es por eso que ewres mi padre... porque por muy informal que haya sido la situación en que nos conocimos, jamás he llegado a sentirte como un amigo más,en mi mundo nunca te has presentado ante mi como un igual, si no que siempre has representado una imagen autoritaria para mi... Estas palabras que escupo son un intento de responder a la pregunta que me hiciste hace unos días (y con la que he comenzado este texto), pero por más que le doy vueltas, por más que presiono el botón de borrar y vuelvo a teclear una forma coherente de respuesta, ni yo logro definir bien el por qué. Sólo se lo que he dicho, que de alguna forma siempre has sabido mantener la imagen de autoridad que todo padre habría de tener, siempre has demostrado el interés por mis notas y demases que todo padre debería demostrar, siempre me has cuidado como un padre (dentro de estas condiciones) debería cuidarme... Probablemente este apego familiar a ti se deba a la carencia de imagen paterna que he tenido, pero, sin darnos cuenta, fuiste llenando esa imagen, fuiste haciéndome sentir que estabas ahí para mí, y eso me era (y me es aún) algo totalmente nuevo...

Los consejos que me has dado, simepre han sido maduros y acertados, y te lo agradezco... Hay veces en que no nos ponemos en contacto por equis motivo, y me hace falta la cabeza fría y calculadora que me dé un coscacho en la mollera y me haga ver los errores de mis actitudes un tanto impulsivas... El día que nos juntamos con Master en el bar ése, para hacer más oficial la cosa con tu consentimiento, tuvo su significado, tuvo su gran significado... Concretamente no fue más que una cháchara cargada de tallas de tres weones en un bar diminuto, pero había un simbolismo que me quedó pegado y del que no me olvidé más... y te agradezc por haber estado ahí...

..Y te agradezco por otros mil millones de weás, te agradezco por cosas que ni si quiera tú supiste que hacías... Hace mucho tiempo que este lazo parentezco dejó de ser un jodido leseo, y espero que aún falte mucho tiempo más para que este lazo se rompa. Has sido una figura importante en los cambios que he sufrido en este año, ha sido increíblemente importante que hayas estado presente en el comienzo de despliegue de mis alas en esta etapa... Y mil, mil veces gracias, Oscar, de verdad...

Así como yo he contado contigo, tu sabes que cuentas conmigo... Porque más allá de que te pases la mitad del año en el sur, más allá de que vivas en casa de mammimo, más allá de que a veces escaseen las señales de vida, por sobre todas las cosas, Aika (y con una mano en e corazón y otra en la colorina cabeza), te quiero... por la chucha que te quiero.

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